miércoles 6 de febrero de 2008

Fábula de las dos monedas

Cuenta una historia anónima de una aldea en la que nunca pasaba nada y donde sus habitantes se divertían a costa de un tipo de escasa inteligencia -el "tonto del pueblo" habitual- que malvivía de la caridad ajena. Como la aldea estaba en medio de una ruta de caravanas, a menudo pasaban por allí viajeros que paraban a descansar y tomar algo en el único establecimiento de bebidas que había. Entre té y té, los habitantes aprovechaban entonces para apostar con ellos a que el infeliz era incapaz de escoger, entre dos monedas, la más valiosa.

Así que le llamaban y ponían ante él una moneda grande y brillante por valor de 100 y otra más pequeña y discreta pero que valía 2.000. Luego le decían que podía tomar la que quisiera, que sería para él. El tonto siempre escogía la de 100 y se iba contento y dando saltos porque había cogido la moneda grande. Los habitantes del pueblo se reían mucho y encima le cobraban la apuesta al viajero, que no podía entender cómo alguien podía tener tan poco seso de no apoderarse de la moneda más importante, aunque su tamaño fuera reducido.

Un día, un viajero que había perdido la apuesta -y que sólo después de perder se había enterado de que el tonto siempre cogía la moneda grande- llamó aparte al infeliz y le recriminó por su actitud. "¿Es que no te has dado cuenta de que la moneda más grande es la que menos vale?" La respuesta que recibió le dejó de piedra: "Naturalmente que sí, pero el día que escoja la moneda pequeña el juego se terminará y no volveré a ganar ninguna moneda".

"El mayor placer de un hombre inteligente es aparentar ser idiota, delante de un
idiota que aparenta ser inteligente".
(El anónimo autor)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

De los segundos conozco a unos cuantos

Anónimo dijo...

El "tonto del pueblo" llega al bar y los paisanos para reirse de él, le dicen: Te invitamos a un bocata de pan de ayer, ¿Con que lo quieres?. Con pata negra mismo, dice... y el bar se quedó sin risas.